Desde mi perspectiva, la psicoterapia es un proceso de acompañamiento en el que la persona afronta situaciones vitales, que le generan malestar, junto al terapeuta y en el que ambos construyen una relación que se convierte en el pilar a partir del cual surge el cambio para mejorar la salud y la calidad de vida.

En las sesiones se trabaja sobre las situaciones, hechos y personas que generan conflicto y malestar; el terapeuta, mediante su apoyo y acompañamiento, ayuda a elaborar estas situaciones y facilita la toma de conciencia sobre lo que la persona siente, hace y piensa, haciendo hincapié en la responsabilidad y en las necesidades propias para movilizar los recursos personales que generan el cambio y crear formas nuevas de afrontamiento.

¿Cuándo acudir a terapia?

La terapia se suele iniciar como una búsqueda de soluciones a algo que nos está causando inquietud, sufrimiento o angustia. Cuando hay algo que nos tiene nerviosos/as o no nos deja dormir, algo que queremos cambiar, que queremos dejar de hacer pero no sabemos cómo. También en situaciones de crisis personal tras una ruptura, una separación o el fallecimiento de un ser querido.

Normalmente intentamos encontrar las soluciones por nosotros/as mismos/as. Cuando el malestar y la desesperanza han aumentado considerablemente y ya no podemos más es cuando solemos pedir ayuda y buscamos soluciones nuevas. Esto es lo habitual pero no tiene por qué ser así. La psicoterapia no se limita exclusivamente a tratar trastornos, también puede ser muy beneficiosa como proceso introspectivo, para aumentar el conocimiento que tenemos de nosotros/as mismos/as y como crecimiento y desarrollo personal.

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